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Investigación de campo sobre la dispersión de vapor de agua y dióxido de carbono en las grietas basálticas, la cristalización de minerales azufrados y los perfiles de relieve del macizo montañoso.
Explorar proyectos de campoA diferencia de los estudios geológicos genéricos o los informes de impacto ambiental, nuestro trabajo se sostiene sobre mediciones directas en las grietas basálticas del Monte Washington y un enfoque interdisciplinario que combina geoquímica, mineralogía y geomorfología.
Capturamos muestras de CO₂ y vapor de agua directamente en las fisuras activas, con sensores calibrados para condiciones de alta temperatura y acidez. Esto elimina la dependencia de modelos satelitales de baja resolución.
Cruzamos los picos de emisión gaseosa con los registros sísmicos de la estación del macizo. Esta relación microsísmica no se encuentra en bases de datos globales y aporta precisión al pronóstico de desgasificación.
La composición biológica de las capas porosas se estudia mediante testigos de perforación y microscopía electrónica. Este enfoque revela cómo la actividad microbiana altera la roca y modela el relieve, algo que los estudios geotécnicos convencionales ignoran.
Nuestros perfiles de relieve y datos de cristalización de azufre han sido citados en el Boletín de Vulcanología Aplicada y forman parte del repositorio abierto de la Red de Estaciones Geoquímicas del Atlántico Norte.
Instituciones y especialistas que respaldan el estudio de las emanaciones gaseosas en el macizo.
“El monitoreo de CO₂ en las grietas basálticas ha mejorado nuestra comprensión de la dinámica de fluidos en la corteza. Un trabajo de campo riguroso y bien documentado.”
Dr. Elena Mariscal
Geoquímica, Instituto de Vulcanología
“La cristalización de azufre nativo en las fumarolas del Monte Washington es un caso excepcional. Este equipo ha logrado documentar secuencias completas de precipitación mineral.”
Prof. Ricardo Álamo
Mineralogía, Universidad de Salamanca
“Los perfiles de relieve obtenidos mediante LIDAR y su correlación con la porosidad biológica abren una línea de investigación prometedora en geomorfología volcánica.”
Dra. Sofía Huerta
Geomorfóloga, Centro de Ciencias de la Tierra
Colaboran con nosotros
Cada línea de trabajo aporta datos concretos para la comprensión de los procesos geológicos en el macizo.
Mediciones directas de las emanaciones de dióxido de carbono en las fisuras del lecho rocoso. Los datos permiten correlacionar picos de emisión con la actividad sísmica local, mejorando los modelos de alerta temprana.
Documentación de depósitos de azufre nativo y pirita en fumarolas activas. Se identifican las condiciones de pH y temperatura que favorecen la precipitación, aportando un modelo termodinámico preliminar para la mineralogía regional.
Correlación de datos LIDAR con la composición biológica de las capas porosas (CBP). La porosidad y las fracturas controlan la erosión diferencial, y la actividad microbiana en el subsuelo contribuye al modelado del paisaje.
Registro continuo de la liberación de vapor en las grietas basálticas. Los datos de temperatura y presión del sustrato permiten distinguir entre emanaciones de origen magmático y meteórico, refinando los balances hídricos del macizo.
Mapeo sistemático de la composición biológica de las capas porosas en las laderas del Monte Washington. Se identifican zonas de alteración microbiana que afectan la resistencia mecánica de la roca y la evolución del relieve.
Simulación de la dispersión de CO₂ y H₂S en función de la topografía y la dirección del viento. Los resultados se comparan con mediciones de campo para calibrar los modelos de transporte atmosférico de especies geoquímicas.
Principalmente vapor de agua y dióxido de carbono que emergen de las grietas basálticas. También se estudian compuestos sulfurosos como el H₂S y el SO₂, que participan en la cristalización de minerales en las rocas volcánicas.
Se utilizan sondas de gas portátiles y analizadores de infrarrojos para captar las concentraciones in situ. Además, se toman muestras de roca para determinar la porosidad y la actividad microbiana en el subsuelo mediante microscopía electrónica.
La dispersión de gases calientes acelera la alteración química de la roca, creando fracturas y cavidades. Esto modifica la resistencia del sustrato y, con el tiempo, define la forma de crestas y valles en el paisaje.
Sí, los patrones de emisión y porosidad ayudan a modelar la estabilidad de laderas y la evolución del terreno en zonas volcánicas. También aportan datos para estudios de geotermia y riesgos naturales.
Se programan dos campañas anuales, una en primavera y otra en otoño, para cubrir variaciones estacionales en la actividad geotérmica y la humedad del sustrato. Cada campaña dura entre diez y catorce días.